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martes, 15 de diciembre de 2020

P. Aníbal José de María: Una vida en Perpetuo y Perfecto Amor (En proceso de beatificación)

En Proceso de Beatificación.

Oración para la pronta beatificación del P. Aníbal Reyes Belén

 (Para rezar en forma privada)

Oh Dios Padre de Misericordia, que en tu plan de salvación quisiste que tu Divino Hijo Jesucristo tomara la condición de Esclavo al encarnarse por obra del Espíritu Santo en el seno purísimo de María, tu humilde Esclava, te pedimos nos concedas alcanzar la gracia que hoy te suplicamos (se pide la gracia deseada siempre abiertos a la santa Voluntad de Dios), por la intercesión de tu siervo, el P. Aníbal José de María Pureza de Amor, quien imitando estos eximios ejemplos de Esclavitud, se hizo Esclavo de Amor de tu Hijo en el Augusto Sacramento del Altar y de su Madre la Virgen a la sombra del pequeño Santuario.

Concédele la pronta glorificación a los altares, y a nosotros la gracia que hoy llenos de fe te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

(con aprobación eclesiástica)

 

Para más información visite:

https://www.semv.org/es/father-anibal-reyes/biographical-sketch/


viernes, 25 de agosto de 2017

Qué es la Liturgia de las Horas, Oficio Divino y su finalidad

El oficio divino es parte de la liturgia y, como tal, constituye, con la Santa Misa, la plegaria pública y oficial de la Iglesia.

El oficio divino (Liturgia de las Horas) es el conjunto de oraciones (salmos, antífonas, himnos, oraciones, lecturas bíblicas y otras) que la Iglesia ha organizado para ser rezadas en determinadas horas de cada día.

El oficio divino es parte de la liturgia y, como tal, constituye, con la Santa Misa, la plegaria pública y oficial de la Iglesia. Su fin es consagrar las horas al Señor, extendiendo la comunión con Cristo efectuada en el Sacrificio de la Misa. Quien reza el oficio hace un paro en las labores para rezar con la Iglesia, aunque se encuentre físicamente solo. Aunque sin duda es necesaria la oración privada, también es necesario que recemos formalmente unidos como Iglesia.

Los sacerdotes, religiosos y religiosas tienen obligación de rezar el Oficio Divino.

La Iglesia invita a TODOS a rezar la Liturgia de las Horas:

"Se invita encarecidamente también a los demás fieles a que, según las circunstancias, participen en la Liturgia de las Horas, puesto que es acción de la Iglesia. Código de Derecho Canónico [Canon 1174 § 2.]"

La Liturgia de las Horas se reza en diferentes "horas" del día.

Las principales son los "laudes", que se hacen por la mañana antes de comenzar las labores , y las "vísperas", al atardecer, cuando regresamos a casa. Cada una requiere solo unos 15 minutos y se pueden muy bien hacer en familia. ¡Le recomendamos que le pida a un sacerdote o religiosa para que le enseñe y se una a la oración de la Iglesia!

Ya los judíos desde antes de Cristo tenían la práctica de orar en horas establecidas. Jesús mismo, como judío piadoso, rezaba en estas horas. En la hora nona, mientras colgaba de la cruz, rezó las primeras palabras del salmo 22: "Dios mío, por qué me has abandonado"

Según las Sagradas Escrituras debemos orar sin cesar:

"(Jesús) les decía una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer" (Lucas 18,1).

San Pablo enseña a vivir "perseverantes en la oración" (Romanos 12,12).
La Iglesia siempre ha enseñado la importancia de la oración continua. Los Hechos de los Apóstoles presenta el testimonio de los primeros cristianos: "Todos ellos perseveraban en la oración" (Hechos 1,14).

El oficio divino es la forma oficial de implementar en la vida diaria la "oración continua" de manera que se mantenga una perpetua comunión con Dios. El oficio, siendo oración hecha como Cuerpo de Cristo, es la misma respiración de la Iglesia y expresión de la vida cristiana que es unión con Dios.

Las horas del Oficio Divino

Estas horas se llaman "Horas Canónicas". Recuerde que no es necesario para los laicos rezarlas todas para participar de esta oración. Pueden reducir el oficio a estas dos horas: Los Laudes antes de ir a trabajar y las Vísperas al terminar los trabajos.

Maitines (la oración de la mañana) también llamadas (matutinae laudes o alabanzas matutinas). El nombre es del latín matutinus. La primera de las horas canónicas. Antiguamente se cantaban los maitines durante las primeras horas del día, poco después de la media noche.


Laudes, que significa "alabanzas". Es, con las vísperas, una de las horas principales. Consiste de un himno, dos salmos, un cántico del Antiguo o del Nuevo Testamento, una lectura corta de la Biblia, el Benedictus, responsorios, intercesiones, el Padrenuestro y una oración conclusiva.

"Horas Menores"
Prima: primera hora después de salir el sol, aprox. 6AM
Tercia: tercera hora después de salir el sol, aprox. 8AM
Sexta: sexta hora, aprox. 11AM
Nona: novena hora, aprox. 2PM

Vísperas: (viene de "vesper": tarde). Es el oficio de la tarde. Consiste de un himno, dos salmos, un cántico del Antiguo o del Nuevo Testamento, una lectura corta de la Biblia, el Magnificat de la Santísima Virgen, responsorios, intercesiones, el Padrenuestro y una oración conclusiva.

Completas: oraciones del oficio divino al acostarse.

En los monasterios suelen cerrar el oficio las antífonas de la Santísima Virgen María, costumbre que parte del siglo XIII

También se reza diariamente el Oficio de las lecturas que consiste en tres salmos y de dos lecturas, una de la Biblia y la otra de otra fuente, generalmente de los Padres, de los santos o de un documento de la Iglesia.

Historia

Durante la Edad Media el Oficio Divino se organizó partiendo principalmente de los monasterios benedictinos. En su regla, San Benito recomienda insistentemente a sus monjes que durante sus viajes no dejen pasar las horas de la oración. Debían rezar cada semana el salterio íntegro (los 150 salmos). Para rezar algunas horas, las "horas menores", no era obligación acudir a la iglesia, sino que, al escuchar la trompeta o campana, los monjes, interrumpiendo sus ocupaciones se ponían a orar en el lugar que se encontraban (como hacen los musulmanes). Para las "horas mayores", (maitines, laudes, vísperas), toda la comunidad se reunía en la iglesia.

A partir del siglo XII, por la influencia de los frailes menores (Franciscanos), que viajaban con frecuencia, se promulgó un libro abreviado (breviario) ya que era imposible llevar los numerosos volúmenes que se requieren en el monasterio. La actual forma del Oficio Divino fue promulgada por el Papa Paulo VI en 1970 en la constitución apostólica Laudis Canticum. Los textos y los arreglos de la liturgia de las horas fueron revisados de acuerdo a las directrices del Concilio Vaticano Segundo (Constitución sobre la Liturgia, IV, 83-101).

Organización del Oficio Divino

Como aparece en el Breviario, el oficio está dividido en:

El Propio del Tiempo, con lecturas bíblicas y homilías.
Solemnidades del Señor
El Ordinario (el orden regular cuando no hay una fiesta señalada)
El Salterio (salmos para las diferentes horas) que sigue un ciclo de cuatro semanas.
El Propio de los Santos, con secuencia de fiestas
Oficios Comunes, para las Misas votivas
El Oficio de los Muertos.
Un suplemento contiene cánticos y lecturas de la Palabra para las vigilias, pequeñas oraciones de intercesión, e índices detallados.
La revisión del Breviario desde el Concilio Vaticano Segundo prescribe:

Oficio de las Lecturas, Oración de Laudes (mañana), Oración del Día (optar por una de las menores), Oración de Vísperas (Atardecer) y Completas (Oración de la Noche). Estas incluyen las antífonas apropiadas, así como las oraciones, salmos, cánticos, himnos, y responsorios que aparecen en el breviario.

Para todo el clero, religiosos y religiosas, el Oficio Divino continúa siendo obligación formal. Su primer cometido es orar por el pueblo y en nombre del pueblo que se les ha encomendado. Lo ideal es que el clero rece con su pueblo en cuanto sea posible

Aunque no es obligación para los laicos, La Iglesia recomienda a todos los fieles que recen el Oficio Divino. San Pío X, en 1903 exhortó encarecidamente al pueblo cristiano a participar en el Oficio Divino. El Concilio Vaticano II confirmó esta recomendación que aparece también en el Catecismo de la Iglesia Católica:

#1196 Los fieles que celebran la Liturgia de las Horas se unen a Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, por la oración de los salmos, la meditación de la Palabra de Dios, de los cánticos y de las bendiciones, a fin de ser asociados a su oración incesante y universal que da gloria al Padre e implora el don del Espíritu Santo sobre el mundo entero.

Aparece también en la actual ley canónica:

"Se invita encarecidamente también a los demás fieles a que, según las circunstancias, participen en la Liturgia de las Horas, puesto que es acción de la Iglesia." -Canon 1174

Fuente: Corazones.org

martes, 22 de agosto de 2017

Alertan sobre imágenes religiosas distorsionadas y amuletos


Animales en posiciones espirituales, figuras religiosas paganas como las deidades aztecas, las máscaras incas, estatuillas egipcias, collares con emblemas o símbolos de deidades adquiridos en un viaje al extranjero no son simplemente artículos decorativos o piezas de colección. Durante una reciente entrevista con El Visitante un ex santero converso al catolicismo alertó sobre estos objetos y recordatorios de viajes, entre los que se encuentran artesanías de dioses, amuletos y hasta imágenes religiosas distorsionadas. “Son peligrosos porque contaminan el hogar. Estos objetos atraen la presencia de lo que representan”, advirtió el ex santero converso a la fe católica hace 40 años.

Sobre estos amuletos disfrazados de recordatorios y objetos que se adquieren con la intención de atraer la llamada suerte, P. Aníbal Rosario Mercado, OFM Cap., aclaró que son producto de supersticiones y por lo tanto son idolatría. El primer mandamiento apunta a que se debe amar a Dios sobre todas las cosas y estas prácticas opacan este anhelo de todo bautizado al infringir el primer precepto del decálogo.

Al mismo tiempo, el fraile capuchino indicó que entre las motivaciones usuales para adquirir estos amuletos se encuentran atraer suerte, salud, prosperidad y protección. Por el contrario, todo es una falsa ilusión porque el enemigo desea sacar al hombre de su única seguridad y esperanza: la Santísima Trinidad. En la misma línea, aunque parecen objetos inofensivos, invitó a deshacerse y sacar del hogar estos amuletos disfrazados como figuras de animales en posiciones extrañas, artesanías de deidades, sortijas, cuernos, herraduras o cualquier objeto ligado con la superstición como espejos, sales y otros.

A esto también se incluyen prácticas o rituales para invocar la llamada “suerte”. Concluyó que “solo hay que confiar en Dios” y frecuentar los sacramentos de la Confesión, la Eucaristía y las prácticas como el rezo del Santo Rosario, la Coronilla de la Misericordia u otros.

Por otro lado, comentó que las imágenes religiosas con rostros extraños, deformados, sonrisas exageradas o posturas muy distintas a las habituales han llegado a las tiendas por departamento. Algunas de ellas incluso están asociadas a la práctica del sincretismo; otras no guardan fidelidad a la fe y tradición católica, como los rosarios con menos cuentas y velones con imágenes distorsionadas.

Para P. Aníbal Rosario esto es una realidad con la que recientemente ha tenido que lidiar. “Hoy día se venden objetos religiosos en todas partes. Tenemos que tener cuidado cuando compramos artículos religiosos fuera de una librería o tienda católica. Hay muchos rosarios, crucifijos o imágenes de la Virgen o de los santos con deformaciones, con rostros distorsionados”, articuló el capuchino.

En algunos casos se ha topado con que estas imágenes no sagradas se encuentran cargadas con amuletos ocultos. El fraile alertó de esta realidad y exhortó a los fieles a adentrarse más en los tres pilares de la fe, desechar estos objetos, evitar cualquier práctica supersticiosa y adquirir las imágenes u objetos religiosos en las librerías y tiendas católicas.

Por Padre Aníbal Rosario
Periódico Católico: El Visitante

domingo, 11 de junio de 2017

Oración a la Santísima Trinidad


Creo en Ti, Dios Padre,
Creo en Ti, Dios Hijo,
Creo en Ti, Dios Espíritu Santo,
pero aumentad mi fe.

Espero en Ti, Dios Padre,
Espero en Ti, Dios Hijo,
Espero en Ti Dios Espíritu Santo,
pero aumentad mi esperanza.

Te amo Dios Padre,
Te amo Dios Hijo, mi Señor Jesucristo,
Dios y hombre verdadero,
Te amo Dios Espíritu Santo,
pero aumentad mi amor.

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espíritu Santo,
Gloria a la Santísima e indivisa Trinidad,
como era en el principio, ahora y siempre,
por todos los siglos de los siglos. Amen.

Padre omnipotente, ayuda mi fragilidad y sácame del abismo de mi miseria.
Sabiduría del Hijo, endereza todos mis pensamientos, palabras y obras de este día.
Amor del Espíritu Santo, sé el principio de todas las obras de mi alma,
para que sean siempre conformes con la Voluntad del Padre.

A Ti, Padre Ingénito,
A Ti, Hijo Unigénito,
A Ti, Espíritu de Santidad,
Un solo Dios en Trinidad,
De todo corazón te confieso,
te bendigo, te alabo.

A Ti, Trinidad Santísima se te dé siempre, todo honor,
gloria y alabanza por toda la eternidad.

Amén.



sábado, 8 de abril de 2017

Sobre la obligación de dar limosna (de San Juan Bosco)


El 14 de junio de 1887 habló así San Juan Bosco: 

“Hace unas noches soñé que se me aparecía la Santísima Virgen y me reprochaba por haberme callado últimamente acerca de la grave obligación de dar limosna. Y me dijo: “Mire que, aunque uno sea sacerdote puede perderse por pecados contra el sexto y el séptimo mandamiento”. Y me insistió en que son muchos los que se pierden por no haber hecho buen uso de las riquezas, por hacer uso indebido de sus bienes, y no repartir lo suficiente a los pobres. Y añadió: “Si los que tienen bienes de fortuna repartieran entre huérfanos y pobres lo que no les resulta muy necesario, sería mucho mayor el número de los que lograrían salvarse. Pero desafortunadamente son muchos los que se guardan para ellos solos sus riquezas y esto será su perdición”.

NOTA: Desde hacía varios años venía Don Bosco hablando muy fuertemente a los ricos y a todos los que tenían algunos bienes de fortuna, acerca del gravísimo deber que tiene todo cristiano de compartir sus bienes con los necesitados. Muchos lo criticaban por esto y hasta lo querían acusar ante las autoridades eclesiásticas por hablar tanto acerca de los graves peligros que les esperan a los que tienen bienes si no los comparten con los necesitados.

El santo repetía: “Si ahora no reparten voluntariamente sus bienes a los pobres, un día ellos vendrán con un puñal u otra arma en las manos y se lo quitarán a la fuerza”. Y se quejaba de que a muchos sacerdotes les da pena insistirle a la gente acerca de lo grave que es la obligación de dar limosnas, y limosnas proporcionadas a lo que cada uno tiene o gana. (No migajas que no se sienten. Que eso sería un engañarse uno a sí mismo. Si lo que se da a los demás no cuesta nada, eso no es dar, es sólo un engañarse. La limosna debe empobrecer en algo al que la regala). 

Repetía y repetía que el recomendar a los otros que se dediquen a dar limosnas generosas es hacerles un gran favor, porque según dijo Tobías en la Santa Biblia: “La limosna borra multitud de pecados”. Pero lo criticaban tanto por enseñar esto, dispuso callarse últimamente. Y fue entonces cuando se le apareció la Santísima Virgen en persona a regañarlo por haberse callado y a recordarle que, aunque uno sea sacerdote puede perderse si vive pecando contra el sexto mandamiento o no reparte debidamente sus bienes a los pobres. 

Después de este sueño el santo llamó al Padre Bonetti, buen escritor, y le dijo: -Por favor: redacte un libro acerca de la grave necesidad y obligación que tiene todo buen cristiano de dar limosnas. Y repártanlo por todas partes. El Padre Bonetti publicó ese libro al año siguiente, unos meses después de la muerte del santo. El título del libro era: “Cómo ganarse el cielo dando limosnas en la tierra”. 

Es curioso que ésta es quizás la última aparición de la Santísima Virgen a Don Bosco, y la hizo para insistirle en un tema importantísimo para la salvación: Dar limosnas. Ayudar a los pobres con toda generosidad. No hacer mal uso de las riquezas. Ahora existe un libro muy hermoso acerca de este tema (cuya lectura recomendamos como enormemente provechosa).

Su título es: “CÓMO HACERSE RICO PARA EL CIELO, DANDO LIMOSNAS EN LA TIERRA” por el Padre Eliecer  Sálesman. En ese bello libro está lo que San Juan Bosco enseñaba acerca de la grave obligación que cada uno tiene de dar limosnas según sus posibilidades, y además otros muchos ejemplos muy hermosos. No dejemos de leerlo, su lectura puede ser de gran provecho para el alma.




martes, 28 de marzo de 2017

Y Dios creó al Catequista


Cuando Dios creó el mundo, un día antes de darlo por terminado, Dios encomendó a sus ángeles la tarea de recorrer de nuevo el mundo y ver si faltaba algo por hacer. Un ángel llamado Juan, le contestó: “Señor, mil veces nos has enviado a ver si faltaba algo, ya te hemos dicho que todo quedó muy bien.” Y Dios se fue a dormir.

A la mañana siguiente, Dios madrugó más de lo normal, y aún en pijama se asomó a la ventana y vio que el hombre estaba talando bosques, matando focas, robando a sus empleados, e inventando armas para pelear por el petróleo, antes aún de descubrirlo. Dios mandó a sus ángeles bajar a la tierra a indagar que había hecho mal y corregirlo.

Muchos días después, los ángeles subieron a Su presencia:

“Señor, te tenemos que dar una mal noticia. Toda tu obra ha quedado perfecta salvo una cosa: el corazón del hombre se rasga con cada palabra que pronuncian otros hombres, y en cada grieta se cuelan unos sentimientos extraños que Tú no creaste y que el hombre mismo les ha puesto nombre: odio, celos, rencores, ambición...”

“Nosotros hemos cerrado sus heridas con Tus palabras y con Tus sentimientos, pero no basta con cerrarlas una vez; se vuelven a abrir continuamente, el corazón del hombre te ha quedado algo olvidadizo y frágil. Habría que estar todo el día a su lado.”

Un ángel propuso: “Sólo cabe una solución, has de destruirlo y volverlo a crear de nuevo, mejorando su corazón; el de los elefantes te quedó muy bien, podrías copiárselo.”

Dios contestó: “No sería mala idea si no les hubiese cogido ya tanto cariño, y hasta tengo escogido de entre ellos algunos para grandes misiones. Creo que es mejor solución la que dijiste antes: que haya ángeles en medio de ellos, constantemente cerca, para cerrar sus heridas y sanarles el corazón y para hablarles de Mí y de nuestro proyecto común, a todas horas, en toda ocasión, a tiempo y a destiempo. Id todos, ¡Quedáis sin trabajo en el cielo!

Cada catequista es un ángel en la tierra. Dios mismo trabaja con ustedes. Gracias por su labor.

viernes, 24 de marzo de 2017

Guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe


Del Catecismo de la Iglesia Católica

(2087) Nuestra vida moral tiene su Fuente en Dios que nos revela su amor. San Pablo habla de la “obediencia a la fe” (Rm 1:5), como de la primera obligación. Hace ver en el “desconocimiento de Dios”, el principio y la explicación de todas las desviaciones morales, 
(Rm 1: 18-32). Nuestro deber para con Dios es creer en Él y dar testimonio de Él.

(2088) El primer mandamiento nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella. Hay diversas formas de pecar contra la fe:

- La duda voluntaria respecto a la fe descuida o rechaza tener por verdadero lo que Dios ha revelado y la Iglesia propone creer.

- La duda involuntaria designa la vacilación en creer, la dificultad de superar las objeciones con respecto a la fe o también la ansiedad suscitada por la oscuridad de ésta. SI LA DUDA SE FOMENTA DELIBERADAMENTE, PUEDE CONDUCIR A LA CEGUERA ESPIRITUAL.

(2089) La incredulidad, es el menosprecio de la verdad revelada o el rechazo voluntario de prestarle asentimiento.

. Se llama herejía a la negación pertinaz (obstinado, terco), después de recibido el bautismo de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma.

. Apostasía es el rechazo total de la fe cristiana.

. Cisma es el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice, o de la comunión de la Iglesia a él sometidos.

sábado, 11 de marzo de 2017

Intenciones de Oración del Santo Padre Para el Año 2017


ENERO

Por la evangelización: Los cristianos al servicio de los desafíos de la humanidad.
Por todos los cristianos, para que, fieles a las enseñanzas del Señor, contribuyan con la oración
y la caridad fraterna, a restablecer la plena comunión eclesial, colaborando para responder a
los desafíos actuales de la humanidad.

FEBRERO

Universal: Acoger a los necesitados.
Por aquellos que están agobiados, especialmente los pobres, los refugiados y los marginados,
para que encuentren acogida y apoyo en nuestras comunidades.
MARZO

Por la evangelización: Ayudar a los cristianos perseguidos.
Por los cristianos perseguidos, para que experimenten el apoyo de toda la Iglesia, por medio
de la oración y de la ayuda material.

ABRIL

Universal: Jóvenes
Por los jóvenes, para que sepan responder con generosidad a su propia vocación;
considerando seriamente también la posibilidad de consagrarse al Señor en el sacerdocio o en
la vida consagrada.

MAYO

Por la evangelización: Cristianos de África, testigos de la paz.
Por los cristianos de África, para que den un testimonio profético de reconciliación, de justicia
y paz, imitando a Jesús Misericordioso.

JUNIO

Universal: Eliminar el comercio de las armas.
Por los responsables de las naciones, para que se comprometan con decisión a poner fin al
comercio de las armas, que causa tantas víctimas inocentes.

JULIO

Por la evangelización: Los alejados de la fe cristiana.
Por nuestros hermanos que se han alejado de la fe, para que, a través de nuestra oración y el
testimonio evangélico, puedan redescubrir la cercanía del Señor misericordioso y la belleza de
la vida cristiana.

AGOSTO

Universal: Por los artistas.
Por los artistas de nuestro tiempo, para que, a través de las obras de su creatividad, nos
ayuden a todos a descubrir la belleza de la creación.

SEPTIEMBRE

Por la evangelización: Parroquias al servicio de la misión.
Por nuestras parroquias, para que, animadas por un espíritu misionero, sean lugares de
transmisión de la fe y testimonio de la caridad.

OCTUBRE

Universal: Derechos de los trabajadores y desempleados.
Por el mundo del trabajo, para que a todos les sean asegurados el respeto y la protección de
sus derechos y se dé a los desempleados la oportunidad de contribuir a la construcción del
bien común.

NOVIEMBRE

Por la evangelización: Testimoniar el Evangelio en Asia.
Por los cristianos de Asia, para que, dando testimonio del Evangelio con sus palabras y obras,
favorezcan el diálogo, la paz y la comprensión mutua, especialmente con aquellos que
pertenecen a otras religiones.

DICIEMBRE

Universal: Por los ancianos.
Por los ancianos, para que, sostenidos por las familias y las comunidades cristianas, colaboren
con su sabiduría y experiencia en la transmisión de la fe y la educación de las nuevas

generaciones.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Venerable Monseñor Fulton Sheen y oración de canonización

  


Nació el 8 de Mayo de 1885, en El Paso, Illinois. Nombre de nacimiento: Peter John Sheen  

Obispo de Estados Unidos fue un gran predicador, escritor, misionero y maestro de la fe católica. Conocido por su predicación y sobre todo su trabajo en televisión y radio. Dio a conocer a miles de personas el evangelio de Cristo con gran humor y genio.  

Ordenado sacerdote de la Diócesis de Peoria en 1919, a la edad de 24 años en el Seminario St. Paul en Minnesota, se convirtió en un gran teólogo, ganando el Cardenal Mercier el “Premio Internacional de Filosofía” en el año 1923.

En 1930 comenzó su programa de radio “The Catholic Hour” (La Hora Católica) que continuó por 22 años en el que ganó dos premios Emmy.

Pensó y organizó el Rosario Misionero con la finalidad de brindar un medio muy práctico de orar por las misiones y misioneros del mundo entero.

El 11 de junio de 1951 fue consagrado obispo en Roma. 

En el otoño de 1951 comenzó su famosa serie de Televisión “Life is Worth Living” (La Vida vale la pena Vivirla) que llegó a una audiencia estimada en 30 millones semanales. Fue pionero del uso de la TV para predicar. 

Participó en todas las sesiones del Concilio Vaticano II finalizado en 1965. 

Fue nombrado obispo de la Diócesis de Rochester, New York el 25 de octubre de 1969. 

Continuó activo escribiendo y predicando.  

El Arzobispo Sheen escribió 96 libros y cientos de artículos y columnas. 

El 3 de octubre de 1979 fue un momento muy especial para Mons. Sheen. El Papa San Juan Pablo II lo abrazó en la Catedral de San Patricio, Nueva York, y le dijo: “¡Has escrito y hablado bien de nuestro Señor Jesucristo! ¡Eres un hijo leal de la Iglesia!". Tres meses más tarde, el 9 de diciembre, el Señor se llevó al buen obispo al cielo. 

El 28 de Junio de 2012, La Congregación para la Causa de los Santos oficialmente abrió la causa del Arzobispo Sheen y le confirió el título de "Siervo de Dios" por el Papa Benedicto XVl.

Influenció a millares de personas por sus testimonios de vida y su relación personal con Dios, aún sigue tocando los corazones de millones de personas en todo el mundo gracias a sus videos que aún se transmiten en canales como EWTN y otros canales de televisión cristiana.


Como orador atrajo a un auditorio de hasta 10 mil personas, y su programa de televisión 'Vale la Pena vivir la Vida', tenía 30 millones de telespectadores semanales. Uno de sus espectadores fue el Papa Juan Pablo II, quién aprendió inglés viendo su programa. 

Murió en 9 de diciembre de 1979 a los 84 años.


Oración de Canonización

Padre Celestial, fuente de toda santidad, tu suscitas dentro de la Iglesia en todas las épocas hombres y mujeres que te sirven con amor y dedicación heroica. Tú has bendecido tu Iglesia a través de la vida y ministerio de tu siervo fiel, el Arzobispo FULTON J. SHEEN. El ha escrito y hablado bien de tu Divino hijo, Jesucristo, y fue un verdadero instrumento del Espíritu Santo para tocar los corazones de incontables personas. Si es acorde a tu voluntad, para la mayor gloria de la Santísima Trinidad y para la salvación de las almas, te pedimos que tu Iglesia lo proclame santo.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

domingo, 11 de septiembre de 2016

Visión de Santa Faustina Kowalska del Purgatorio y el Cielo


Santa Faustina Kowalska, la monja polaca Beatificada y Canonizada por el Papa: San Juan Pablo Segundo, vio infierno, Purgatorio y Cielo; aquí escritos según lo narra en su Diario.


EL PURGATORIO

Estando de vacaciones en Skolimów, nos cuenta: "Vi al Ángel de la Guarda que me dijo que le siguiera. En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas; sólo nosotros podemos ayudarlas. Las llamas que las quemaban, a mí no me tocaban. Mi Ángel de la Guarda no me abandonó ni por un solo momento. Pregunté a estas almas ¿cuál era su mayor tormento? Y me contestaron unánimemente que su mayor tormento era la añoranza de Dios. 

Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el purgatorio... Ella les trae alivio. Deseaba hablar más con ellas; sin embargo, mi Ángel de la Guarda me hizo seña de salir. Salimos de esa cárcel de sufrimiento. [Oí una voz interior] que me dijo: Mi misericordia no lo desea, pero la justicia lo exige. A partir de aquel momento me uno más estrechamente a las almas sufrientes".

Desde su noviciado Sor Faustina tenía comunicaciones con almas en el purgatorio: "Cuando llegamos al noviciado, la hermana X. estaba muriendo. Unos días después vino la hermana ... y me mandó ir a la Madre Maestra y decirle que su confesor, Padre Responde, celebrara a su intención una Santa Misa y tres jaculatorias. Al principio consentí, pero al día siguiente pensé que no iría a la Madre Maestra, porque no entendía bien si había sido un sueño o realidad. Y no fui. La noche siguiente se repitió lo mismo, pero más claramente; no lo dudaba. No obstante, a la mañana siguiente decidí no decirlo a la Maestra. Se lo diría sólo cuando la viera durante el día. Un momento después la encontré [a aquella hermana fallecida] en el pasillo; me reprochaba que no había ido enseguida y mi alma se llenó de gran inquietud. Entonces fui inmediatamente a hablar con la Madre Maestra y le conté lo que había sucedido. La Madre dijo que ella lo arreglaría. Enseguida la paz volvió a mi alma y tres días después aquella hermana vino y me dijo: 'Dios se lo pague'." 

El valor de la Santa Misa a favor de las almas en pena es maravilloso. Las jaculatorias indulgenciadas también les sirven de alivio. Las almas del purgatorio ya no pueden merecer; nosotros, sí. Por eso, la Iglesia militante no puede desentenderse de la Iglesia en su estado de purificación definitiva.

Cualquier tipo de oración por las almas del purgatorio les sirve de ayuda y alivio. Nos cuenta en su Diario Santa Faustina: "En la víspera del día de los difuntos, cuando al atardecer fui al cementerio que estaba cerrado, entreabrí un poco la puerta y dije: Si desean, queridas almas, alguna cosa, la haré con gusto, dentro de lo que me permite la regla. Entonces oí estas palabras: Cumple la voluntad de Dios. Nosotras somos felices en la medida en que hemos cumplido la voluntad de Dios.

Por la noche aquellas almas vinieron y me rogaron orar; recé mucho por ellas. Mientras la procesión volvía del cementerio, vi una multitud de almas que junto con nosotras iban a la capilla, rezaban junto con nosotras. Recé mucho porque tenía el permiso de las Superioras". 

Dios aplica según su santa voluntad las oraciones que se hacen por las almas que están en purificación: "Una vez, -nos dice Santa Faustina-, cuando entré en la capilla por cinco minutos de adoración y recé por cierta alma, comprendí que no siempre Dios acepta nuestras plegarias por aquellas almas por las cuales rogamos, sino que las destina a otras almas, y no les llevamos alivio en las penas que sufren en el fuego del purgatorio; sin embargo, nuestra plegaria no se pierde".

La Iglesia militante, purgante y triunfante viven en estrecha unión como Cuerpo Místico de Cristo. Nos cuenta Santa Faustina: "Una noche vino a mí una de las hermanas difuntas que ya antes había venido algunas veces; la primera vez la vi en un estado de gran sufrimiento, después los sufrimientos eran cada vez menores y aquella noche, la vi resplandeciente de felicidad y me dijo que ya estaba en el paraíso; ... Luego se acercó a mí y me abrazó cordialmente y dijo: Tengo que irme ya. Comprendí lo estrecha que es la unión entre estas tres etapas de la vida de las almas, es decir, la tierra, el purgatorio, el cielo".

El purgatorio no es más que un proceso integrador y purificativo de la persona humana, que "desemboca necesaria e inevitablemente en la consumación del hombre, es decir, en la visión intuitiva de Dios" Escribía así Santa Faustina: "2 de noviembre 1936. Por la tarde, después de las vísperas fui al cementerio. Después de rezar un momento, vi a una de nuestras hermanas que me dijo: Estamos en la capilla. Comprendí que debía ir a la capilla y rezar allí para adquirir indulgencias. Al día siguiente, durante la Santa Misa vi tres palomas blancas que se alzaron del altar hacia el cielo. Comprendí que no solamente estas tres almas queridas que había visto fueron al cielo, sino también otras muchas que habían muerto fuera de nuestro instituto. Oh, qué bueno y misericordioso es el Señor".

En la novena de la divina Misericordia según Santa Faustina Kowalska, el octavo día está dedicado a pedir por las almas del purgatorio: "Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi Sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi Justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre... Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren, ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi justicia".

Entre las limosnas del espíritu están también el ayuno y la obediencia. "Por la noche -nos dice Sor Faustina- vino a verme una de las hermanas difuntas y pidió un día de ayuno y que ese día ofreciera por ella todas las prácticas de piedad. Le contesté que estaba de acuerdo". "Inmediatamente después de la Santa Misa pedí a la Madre Superiora permiso para ayunar, sin embargo, no lo recibí por estar enferma. Al entrar en la capilla oí estas palabras: '¿Si usted, hermana, hubiera ayunado, yo hubiera recibido alivio sólo esta noche, pero por la obediencia que le ha prohibido ayunar, he recibido el alivio inmediato? La obediencia tiene un gran poder'. Después de esas palabras oí: Dios se lo pague".

La oración era un recurso frecuente en Santa Faustina a favor de las almas del purgatorio: "Una noche vino a verme el alma de cierta jovencita y me hizo sentir su presencia dándome a conocer que necesitaba mi oración. Recé un momento, pero su espíritu no se alejó de mí. Entonces dije dentro de mí: Si eres un espíritu bueno, déjame en paz y las indulgencias de mañana serán para ti. En aquel momento, ese espíritu abandonó mi habitación; conocí que estaba en el purgatorio".





El Cielo 



 "Hoy, en espíritu, estuve en el cielo y ví estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte. Vi cómo todas las criaturas dan incesantemente honor y gloria a Dios; ví lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria que las hizo felices vuelve a la Fuente y ella entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nunca entenderán ni penetrarán.


Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas. Ahora comprendo a San Pablo que dijo: Ni el ojo vio, ni oído oyó, ni entró al corazón del hombre, lo que Dios preparó para los que le aman.

Y Dios me dio a conocer una sola y única cosa que a sus ojos tiene el valor infinito, y éste es el amor de Dios, amor, amor y una vez más amor, y con un acto de amor puro de Dios nada puede compararse. Oh, qué inefables favores Dios concede al alma que lo ama sinceramente. Oh, felices las almas que ya aquí en la tierra gozan de sus particulares favores, y éstas son las almas pequeñas y humildes.
Esta gran Majestad de Dios que conocí más profundamente, que los espíritus celestes adoran según el grado de la gracia y jerarquía en que se dividen; al ver esta potencia y esta grandeza de Dios, mi alma no fue conmovida por espanto ni por temor, no, no absolutamente no. Mi alma fue llenada de paz y amor, y cuanto más conozco a Dios tanto más me alegro de que Él sea así. Y gozo inmensamente de su grandeza y me alegro de ser tan pequeña, porque por ser yo tan pequeña, me lleva en sus brazos y me tiene junto a su Corazón.

Oh Dios mío, qué lástima me dan los hombres que no creen en la vida eterna; cuánto ruego por ellos para que los envuelva el rayo de la misericordia y para que Dios los abrace a su seno paterno. Oh amor, oh rey.
El amor no conoce temor, pasa por todos los coros angélicos que hacen guardia delante de su trono. No tiene miedo de nadie; alcanza a Dios y se sumerge en Él como en su único tesoro. El querubín con la espada de fuego que vigila el paraíso, no tiene poder sobre él. Oh, puro amor de Dios, qué inmenso e incomparable eres. Oh, si las almas conocieran Tu fuerza". (777-781)