miércoles, 25 de marzo de 2015

Consejo de un sacerdote salva la vida de una criatura




En mi anterior Parroquia, en el año 2001 comencé a publicar una humilde revista trimestral que se llamó, “Camino al Cielo”,  con el propósito de poner un grano de arena en la formación y evangelización para defender nuestra fe, de una manera sencilla que llegara a todos; siendo en ese momento Padre Elías Fernández Valladares, nuestro Párroco (QEPD), que apoyó esta iniciativa. Siempre tenía un espacio llamado “Palabras de nuestro Párroco”, donde él exponía algún mensaje. En la Revista #2, del mes de enero 2002, expuso su mensaje que llamó, “La Navidad es Nacimiento y Vida”. Quiero compartirlo con ustedes, pues bajo su orientación, ayudó a salvar la vida de una niña, como él mismo declara: “…estaba sentenciada a la pena de muerte”.

“Hemos celebrado, recientemente, los misterios natalicio del Señor, es decir, el nacimiento de nuestro Salvador. Pero el Niño fue buscado por los pastorcillos y los magos para adorarle y Herodes le buscaba para matarlo. ¡Qué contradicción! Así somos los seres humanos. Unos luchan por proteger la vida y otros para quitarla. Ese es el destino de muchos niños: vivir o morir.

Hace muchos años se presentó en mi oficina una joven pareja angustiada solicitando una orientación. A la esposa le habían realizado una radiografía y ella ignoraba que en esos momentos estaba embarazada. Tan pronto se lo comunicó al médico, éste sugirió a los esposos que provocaran el aborto porque la criatura nacería con serias deformaciones.

Lógicamente yo les recordé las enseñanzas de la Iglesia Católica y el sexto mandamiento de Dios: “No Matarás”, y les dije que siguieran adelante con el embarazo que Dios no los iba a defraudar. Incluso les propuse que cuando la criatura naciera yo la daría en adopción.

Salieron de la oficina resignados, pero…. ocho meses más tarde, pocos días después de nacer la criatura, cuando pasaban en su carro delante de la casa Parroquial de Isabela, se detuvieron muy contentos para mostrarme aquella criatura que solo tenía unos días de nacida. Había nacido bien y se hallaba en perfecta salud sin ninguna deformación física ni mental. Si hubiera seguido el consejo de los doctores, se hubieran convertido en Herodes.

¿Cuál será el futuro de esa criatura? Sólo Dios lo sabe. Esto nos debe recordar, que los diagnósticos y las previsiones humanas no son infalibles. Dios no nos falla nunca.

En algunas ocasiones, mientras yo celebra la santa misa, observaba a esa criatura tan tranquila en los brazos de su mamá y yo decía mentalmente: “De buena te has librado ya que estabas sentenciada a la pena de muerte”. Les puedo asegurar que cogí un cariño muy especial a esa criatura aunque ella tal vez nunca lo sepa. En la actualidad se halla viviendo la etapa de la juventud totalmente saludable y bien inteligente.

Qué Dios salve a muchas criaturas de una prematura muerte a mano de los actuales Herodes.”