sábado, 29 de agosto de 2015

¿Qué es el Reiki?


El Reiki ¿Qué es y cómo valorar este método de sanación de la Nueva Era?

Hace poco alguien me comentaba que se ha hecho instructor de Reiki, lo que me ha llevado a escribir algo sobre esta "técnica de sanación". No es un caso aislado, sino que cualquiera que se fije a su alrededor puede caer en la cuenta de cómo se extienden ofertas de cursos de Reiki en nuestras ciudades. ¿Qué es el Reiki? ¿Un arte marcial? ¿Una secta? ¿Una nueva espiritualidad?

¿Qué es?

En principio, tiene algo de todo esto. Vamos a verlo más despacio. Se trata de una técnica de sanación muy difundida en Occidente por la atmósfera de la Nueva Era. Se basa en la "energía vital universal", y de ahí su nombre: "ki" significa energía vital, y "rei", universal. Esta energía, que se puede emitir por las manos, tiene potencia sanadora. Y las enfermedades son, para los defensores del Reiki, trastornos de naturaleza espiritual, no orgánica ni física. En la publicidad de un centro hemos podido leer que se trata de "una terapia complementaria a la medicina tradicional".

Su iniciador fue el japonés Mikao Usui (1865-1926), y su divulgadora más importante fue Hawayo Takata (1900-1980). Según parece, Usui fue un profesor cristiano que quiso averiguar cómo llevó a cabo sus curaciones milagrosas Jesucristo, y el estudio de la teología cristiana le defraudó. Fue en el Tíbet, y después en Japón, donde aprendió la técnica de sanar, después de una visión mística en la que le fue revelada. Entonces fundó la secta que esparciría su descubrimiento al principio por todo el mundo, aunque en Occidente lo hiciera de una forma más "secularizada", con menos apariencia religiosa, como si se tratara de una técnica sanadora sin más, en el ambiente holístico de la Nueva Era. Después de la muerte de Takata, el Reiki se dividió en dos ramas principales, una dirigida por Barbara Weber Ray, y otra fundada por Phyllis Furumoto, nieta de Takata.

De hecho, son multitud los grupos y sectas que son deudoras del "descubrimiento" de Mikao Usui, a lo largo de todo el planeta. En España, por ejemplo, podemos encontrarnos con la Alianza Española de Reiki (vinculada al movimiento del gurú Maharaj Ji), el Centro Shambalaluz, la Comunidad de Maestros de Reiki, y otros centros que simplemente añaden el nombre de la ciudad a la palabra Reiki. Y ofrecen el aprendizaje de diversos tipos de Reiki: Usui Japonés, Tibetano, Tántrico, Karuna, Sekhem-Seichim, Egipcio, BioReiki... como podemos leer en su propaganda. Consta de cursos breves en los que el interesado asciende en los cuatro niveles que tiene.

El primer nivel consiste en la auto sanación y en la posibilidad de transmitir la energía a personas allegadas. El segundo hace un terapeuta de su practicante, que aumenta su capacidad energética hacia los demás. En el tercer nivel, espiritual, uno se conecta con la energía superior, "nuestra esencia interior, que es nuestra guía para el crecimiento espiritual". Y, por último, el cuarto nivel o del maestro está indicado para los que quieran transmitir y enseñar a otros esta técnica de sanación. Los principios del Reiki, establecidos por su fundador, son: "no te enfades, no te preocupes, da gracias, trabaja honestamente, se amable".

"El Reiki equilibra y restaura la energía del organismo y favorece la capacidad del cuerpo para sanarse a si mismo, armonizando tanto el cuerpo como la mente. A nivel psicológico, el Reiki sumerge al paciente en un profundo estado de relajación y paz, muy beneficioso en casos de depresión o estrés y permite profundizar más en los procesos mentales que nos mantienen atados a nuestros problemas. A nivel físico el Reiki calma el dolor, refuerza el sistema inmunológico y fortalece el cuerpo ante cualquier enfermedad. Reiki jamás puede producir ningún daño, puesto que es la energía del universo y sólo fluye en las cantidades requeridas por el receptor", afirman en su propaganda. Además, añaden, puede emplearse en animales y plantas.

Se basa en los chakras o centros energéticos del cuerpo humano (creencia de origen hindú, muy difundida en los diversos nudos de la red de la Nueva Era), y en equilibrarlos en armonía para lograr todo eso que se dice en el párrafo anterior. La cuestión es canalizar adecuadamente la energía universal con la ayuda de un maestro, de alguien que haya alcanzado el cuarto nivel del Reiki.

Algunas valoraciones

Llega el momento de indicar algunos elementos para su valoración. ¿Qué ha de pensarse del Reiki? ¿Funciona? ¿Es magia, ciencia o religión? ¿Qué debe pensar un cristiano? En primer lugar hay que observar su carácter sanador. El Reiki no sustituye a la medicina tradicional (alopática) ni pretende hacerlo, puesto que se sitúa en un nivel diferente. Por ello, y porque no tiene ninguna fundamentación científica, para el experto argentino Roberto A. Federigo, miembro de la RIES, se trata de una práctica mágica. Afirma que "el Reiki dice administrar y trasmitir una supuesta energía sobrenatural para un beneficio, y el supuesto control de una fuerza de igual naturaleza para diversos fines, se conoce como magia". Por ello, concluye que "es sólo una creencia mágica primitiva, y como toda magia carece de efectos comprobables".

No es ciencia ni medicina, por lo tanto. Sin embargo, por todas partes podemos ver testimonios de efectos positivos en las personas que lo practican. De hecho, esto ocurre con muchas otras técnicas orientales, cuyos resultados benéficos sobre el organismo y psiquismo humanos son conocidos. Ocurre con el yoga, la meditación, el tai chi, ejercicios de relajación, etc. El Reiki es un producto más del complejo universo de la Nueva Era, que engloba y mezcla creencias y prácticas de las más diversas procedencias, con el punto de unión de lo "espiritual", sin concretar mucho de lo que se habla cuando se emplea este término. Desde luego, sin la institucionalización religiosa tradicional.

¿Puede considerarse como algo religioso?

El mensaje que transmiten los instructores de Reiki y su propio contenido es de carácter eminentemente oriental, pero podemos observar un hábil sincretismo con elementos de origen cristiano. Los textos de sus manuales hablan de la energía como de algo divino que habita en el interior del hombre, además de tener presencia y alcance universal. Por ejemplo, podemos leer: "El Padre que es amor incondicional, que nada pide, que todo lo da, que llega a todo ser que lo necesita, que cicatriza nuestras heridas, sana las angustias, las tristezas, el desamor, el desequilibrio, la desesperanza, el dolor, la amargura, la impotencia, la desesperación, porque su amor todo lo puede, e impregna cada cuerpo, cada chakra, cada rincón de tu ser restaurándolo con la energía sanadora del amor y llevándote a un estado distinto, superior, sutil, reconfortante. La experiencia de Reiki es individual, pero en todas vas a encontrar esa cuota divina, que no es tuya ni mía, que pasa a través de nuestras manos, y que es la esencia de todo, pues el amor está siempre como causa subyacente de todas las cosas".

Aunque la inmensa mayoría de los autores que lo promueven insisten en que no se trata de un movimiento religioso y que sus prácticas no constituyen una actividad de carácter religioso en sentido estricto, sin embargo sí tiene componentes religiosos según los autores de un estudio publicado en Italia (J.G. Melton y A. Menegotto, Reiki: técnica o religione?, 2005), dentro de la configuración típica de la nueva religiosidad, liberada de dogmas y preceptos, des institucionalizada. Así lo constatan en sus doctrinas y prácticas, y afirman que "se sitúa ciertamente en una delicada zona de límite a lo largo de la 'frontera de lo sagrado' y vive en una continua ambigüedad en las relaciones técnica-religión, profano-sagrado, material-espiritual, cuerpo-espíritu. Parece adaptarse bien a él la categoría de 'cuasi-religión', elaborada con particular referencia al contexto estadounidense para describir una serie de experiencias que no participan totalmente de las categorías de clasificación ordinarias de 'religión'".

¿Y qué debe hacer ante esto el cristiano? El discernimiento es difícil, ya que hay que observar con profundidad para ver si lo que se está empleando es una mera técnica física o psíquica, o si la práctica del Reiki conlleva un contenido irrenunciable que choque con la espiritualidad evangélica. Además, según el teólogo uruguayo Miguel Pastorino, miembro de la RIES, "el desafío para los cristianos que practican no es nada fácil, de hecho el Yoga y las Artes Marciales, el Tai Chi y el Chi Kung ya han sido bastante purificados gracias a varias décadas de existencia en un contexto secularizado, pero no es este el caso del Reiki que además cuenta con todos los patrocinadores del movimiento Nueva Era".

Este experto señala que es propio de la cultura oriental no disociar la práctica de estas disciplinas originadas allí de la doctrina que las sustenta y les da sentido. Y el Reiki trae consigo una cosmovisión dualista, la creencia en el Absoluto como una energía personal, la posibilidad de todos los hombres de sanar, la reencarnación, y un largo etcétera. ¿Puede aceptar esto normalmente un creyente, ya sea oriental u occidental, que profese la fe en un Dios creador personal, que se ha encarnado en Jesucristo como mediador salvífico para todos los hombres y que ha resucitado como cabeza de la humanidad entera? Más bien parece que no.

Pastorino señala que "el Reiki va acompañado de una serie de manuales, y materiales teóricos que van minando el cristianismo con un sincretismo que relativiza las bases de la fe cristiana detrás de una fascinación búdica y hasta esotérica". No es algo inocente, y por eso debemos estar atentos, viendo lo que suele haber detrás (además de sospechar del negocio, algo muy común): "el Reiki está entrando en la corriente de pensamiento de los que preparan el advenimiento de la Era de Acuario y la superación del cristianismo por una espiritualidad universal sin iglesia, sin mediaciones, donde cada uno experimentará su propia auto divinización (comenzando por la auto sanación, etc.)".

¿Por qué tanta gente se acerca a este método de sanación, que abarca grandes cuestiones del sentido de la vida? Porque esa sed está ahí, aunque lo queramos negar. Y el Reiki es atractivo y misterioso, y no muy difícil de realizar por cualquier persona interesada. ¿Y los cristianos? ¿Por qué acuden a esta práctica? Es una buena pregunta, pues habiendo conocido al que da la verdadera agua de la vida, es extraño que busquen fuera de su rica tradición religiosa algo que sacie su ansia de infinito. ¿O es que no han experimentado nada en su vivencia cristiana? Jesucristo pasó por el mundo haciendo el bien, curando enfermedades y dolencias, y hoy sigue sanando y salvando, también a través de su Iglesia.

Fuente: En Acción Digital