lunes, 13 de julio de 2015

Triduo a Nuestra Señora del Carmen


Primer día:

Oración diaria

¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor del Carmelo!
Vos, que miráis con ojos de particular bondad al que viste
vuestro Bendito Escapulario, miradme benignamente
y cubridme con el manto de vuestra maternal protección.

Fortaleced mi flaqueza con vuestro poder, iluminad las
tinieblas de mi entendimiento con vuestra sabiduría, aumentad en mí la fe,
la esperanza y la caridad. Adornad mi alma con tales gracias
y virtudes que sea siempre amada de vuestro divino Hijo y de Vos.

Asistidme en vida, consoladme cuando muera
con vuestra amabilísima presencia, y presentadme
a la Augustísima Trinidad como hijo y siervo devoto vuestro,
para alabaros eternamente y bendeciros en el Paraíso. Amén.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.
A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva, a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzarlas promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén




Día dos:

¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para mostrar Vuestro especialísimo amor
a los Carmelitas les honrasteis con el dulce nombre de hijos y hermanos vuestros,
alentando con tan singular favor su confianza, para buscar en Vos, como en amorosa Madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones,
moviéndoles a la imitación de Vuestras excelsas virtudes.

Os ruego, Señora, me miréis, como amorosa Madre y me alcancéis la gracia de imitaros,
de modo que dignamente pueda yo ser llamado también hijo vuestro,
y que mi nombre sea inscrito en el libro de la predestinación de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo. Así Señora, os lo suplico humildemente, diciendo:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.
A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva, a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzarlas promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén



Día tres:

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los Serafines, los Santos y los Justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario.

Dios te salve, María, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los Arcángeles, los Justos y los Santos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo vuestro.

 Dios te salve, María, etc.


Madre mía, madre de mi corazón y Reina de mi amor, os doy mi alma, mi vida, mi corazón, y quiero que os alaben las Virtudes y todas las criaturas,
porque con vuestro Escapulario me habéis infundido la esperanza
de que os veré en el Cielo... No me dejéis, Madre mía.


Dios te salve, María, etc.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.
A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva, a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzarlas promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén