sábado, 24 de enero de 2015

La Salve


Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.

A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh, Clemente, oh Piadosa,
oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Nuestro Señor Jesús.
Amén.