viernes, 13 de enero de 2017

Historia y Oraciones al Santo Niño de Praga


Festividad del Santísimo Nombre: 2do domingo después de la Epifanía.
Fiesta del Niño Jesús de Praga: Primer domingo del mes de junio.

Origen de la imagen del Santo Niño de Praga

Allá por el final de la Edad Media, entre Córdoba y Sevilla, al sur de las márgenes del Guadalquivir, hay un monasterio famoso, lleno de monjes con largas barbas y ásperas vestiduras.
Después de una incursión de los moros que pueblan la zona, queda reducido a ruinas, y solo cuatro monjes se salvaron de la catástrofe.

Entre ellos está Fray José de la Santa Casa, un lego con corazón de santo y cabeza y manos de artista, pero con un amor desbordante a la Santa Infancia de Jesús.

En cualquier oficio que la obediencia le mandase, se le encontraba infaliblemente entretenido, pensando y hablando con el Niño Jesús.

Un buen día Fray José está barriendo el suelo del monasterio, y de repente se le presenta un hermoso niño que le dice:

¡Qué bien barres, fray José, y que brillante dejas el suelo! ¿Serías capaz de recitar el Ave María?
Pues entonces, dilo.

Fray José deja a un lado la escoba, se recoge, junta las manos y con los ojos bajos, comienza la salutación angélica.

Al llegar a las palabras “et benedictus fructus ventris tui” (y bendito el fruto de tu vientre), el niño le interrumpe y le dice:
¡ESE SOY YO!, y enseguida desaparece.

Fray José grita extasiado:
¡Vuelve Pequeño Jesús, porque de otro modo moriré del deseo de verte!
Pero Jesús no vino. Y Fray José, seguía llamándolo día tras día, en la celda, en el huerto, en la cocina…en todas partes.

Al fin un día sintió que la voz de Jesús le respondía:
“Volveré, pero cuida de tener todo preparado para que a mi llegada hagas de mí una estatua de cera en todo igual a como soy”.

Fray José corrió a contárselo al padre prior, pidiéndole cera, un cuchillo y un pincel.
El Superior se lo concedió y Fray José se entregó con ilusión a modelar una estatua de cera del Niño que había visto.

Hacía una y la deshacía, para hacer otra, pues nunca estaba conforme, y cada una que hacía le salía más bella que la anterior, y así pasaba el tiempo, esperando que regresase su Amado Jesusito.
Y por fin llegó el día en el que, rodeado de ángeles, se le presenta el Niño Jesús, y Fray José en éxtasis, pero con la mayor naturalidad pone los ojos en el Divino modelo y copia al Niño que tiene delante.

Cuando termina y observa que su estatua es igual al Sagrado Modelo, estalla en risas y llantos de alegría, cae de rodillas delante de ella y posando la cabeza sobre las manos juntas, muere.

Y los mismos ángeles que acompañaron a su Niño Jesús, recogieron su espíritu y lo llevaron al Paraíso.

Los religiosos enterraron piadosamente el cuerpo del santo lego y con particular devoción colocaron la imagen de cera del Niño Jesús en el oratorio del monasterio.

DESTINO DE LA IMAGEN

Aquella misma noche Fray José se apareció en sueños al Padre Prior, comunicándole lo siguiente: “Esta estatua, hecha indignamente por mí, no es para el monasterio.

Dentro de un año vendrá Doña Isabel Manríquez de Lara, a quien se la daréis, quien a su vez se la entregará a su hija como regalo de bodas, quien la llevará a Bohemia y de la capital de aquel reino será llamado -Niño Jesús de Praga- entre los pueblos y naciones.

La gracia, la paz y la misericordia descenderán a la tierra, por Él escogida para habitar en ella, el pueblo de aquel reino será su pueblo, y El será su PEQUEÑO REY”.

Y efectivamente al año en punto, Doña Isabel Manríquez de Lara, en un viaje de recreo por la zona, topó con las ruinas del monasterio, y el prior, ya único superviviente le entregó la imagen del Niño Jesús, contándole su fascinante historia.

La dama llena de alegría, retornó a su castillo de Sierra Morena, muy cerca de Córdoba. Y aquí la leyenda deja paso a la historia.

Lo que sí se sabe es que cuando en 1526 un Habsburgo se ciñó la corona de Bohemia, los enlaces entre las familias nobles españolas y eslovacas se repitieron.

Cuando la emperatriz partió para Praga en 1547, entre sus damas de la corte iba doña María Manríquez de Lara, hija de don García Manríquez de Lara y de doña Isabel de Bregsano, de noble familia italiana. En la casa solariega de los Manríquez de Lara, en la región cordobesa, se veneraba una preciosa estatua del Niño Jesús.

En 1566, la hija de la familia doña María se casó con el noble bohemio Vratislav de Pernstejn,
En 1582 moría este noble caballero rodeado por su esposa y sus siete hijos, dos varones y cinco hembras. Polixena era la favorita de Doña María.

Doña María entregó la imagen de que querido Niño Jesús a Polixena y esta la consoló en su pronta viudez, pues su primer matrimonio sólo duró cinco años. Luego de su segunda viudez, la piadosa princesa Polixena Lobkowitz, sintiendo en el alma las apremiantes necesidades de los Carmelitas, resolvió entregarles la pequeña estatua de cera, de 48 cm. 

La que representaba un hermoso Niño Dios, de pie, con la mano derecha levantada, en actitud de bendecir, mientras con la izquierda sostenía un globo dorado.

Su rostro era muy amable y lleno de gracia, la túnica y el manto habían sido arreglados por la misma princesa, la cual, al dar la estatua a esos religiosos, les dijo:

“Padres míos, os entrego lo más caro que poseo en el mundo: Honrad mucho a este Niño Jesús y nada os faltará.”
La hermosa estatua fue colocada en el oratorio del convento. Su túnica y el manto habían sido arreglados por la misma princesa. Muy pronto sus palabras resultaron proféticas.  Mientras los religiosos mantuvieron la devoción al Divino Infante de Praga, gozaron de la prosperidad. En 1631 el ejército de Sajonia entró en Praga y los Padres Carmelitas se trasladaron a Munich sin llevarse la estatua la que terminó arrojada a los escombros por manos de los herejes invasores.

En el año 1635 terminó la guerra y regresaron los carmelitas a su convento en la ciudad de Praga, pero las condiciones de vida eran muy malas. Uno de los monjes llamado el Padre Cirilo regresó a Praga después de siete años. Encontró la situación en la ciudad en pésimas condiciones. Los ciudadanos corrían el peligro de perder hasta la fe.  Fue entonces que el Padre Cirilo, quién había recibido anteriormente gran ayuda espiritual por medio de su devoción al Santo Niño de Praga, quiso restaurar la devoción. Con mucha diligencia el comenzó a buscar la estatua milagrosa. Al cabo de cierto tiempo, el Padre la encontró entre los escombros detrás del altar, donde los invasores la habían arrojado. Estaba cubierta por un manto. Extasiado de alegría, el Padre Cirilo volvió a colocar al Santo Niño en su lugar, en el Oratorio donde los carmelitas lo veneraron con gran devoción y confianza.  

Pronto se levantó el sitio impuesto por los enemigos y todos gozaron felizmente de la paz.
Un día, mientras que el padre Cirilo rezaba devotamente ante la estatua milagrosa, oyó una voz que le decía:

"Ten piedad de mí y yo tendré piedad de vosotros. Devolvedme mis manos y yo os daré la paz. Cuánto más me honren, tanto más os bendeciré."

Asombrado de oír estas palabras, el Padre Cirilo examinó la estatua minuciosamente. Removiendo el manto que cubría al Divino Niño, el Padre descubrió que ambas manitas estaban quebradas. El Superior se negó a restaurarlas alegando la extrema pobreza en que aún vivía el convento. El Padre Cirilo fue llamado a auxiliar un moribundo llamado Benito Maskoning y recibió de él 100 florines. Los llevó al Superior y tenía esperanza que se usasen para reparar la estatua. Pero este juzgó que sería mejor comprar una nueva.   El mismo día que se inauguró la nueva estatua, un candelabro de la pared se desprendió y cayendo sobre la estatua, la redujo a pedazos. Al mismo tiempo, el Padre Superior cayó enfermo y no pudo terminar su período de mando.

Elegido un nuevo Superior, el P. Cirilo volvió a suplicarle que hiciera reparar la estatua, pero no consiguió nada. Un día mientras oraba a la Virgen María lo llamaron a la Iglesia donde una señora le entregó una cuantiosa limosna antes de desaparecer. Lleno de gozo, el P. Cirilo fue al Superior con el dinero, pero este lo utilizó para otra cosa.

Pronto vinieron nuevas calamidades y pobreza.  Ante esas circunstancias todos acudieron al Niño Jesús. El Superior se humilló y prometió celebrar 10 misas ante la estatua y propagar su culto. La situación mejoró notablemente, pero no se arreglaba la estatua. Un día el Padre Cirilo, que no cesaba de interceder ante Jesús, escuchó que le decía:

"Colócame a la entrada de la sacristía, y encontrarás quien se compadezca de mí."

Se presentó un desconocido, el cual, notando que el hermoso Niño no tenía manos, se ofreció espontáneamente a repararlas. Al poco tiempo el desconocido ganó un juicio en el que recuperó una fortuna.  Innumerables beneficios fueron recibidos por los devotos. Los carmelitas por eso quisieron edificarle una capilla pública, teniendo en cuenta que el sitio donde debían levantarla, había sido ya indicado por la Santísima Virgen al Padre Cirilo.   Pero no había dinero y los conflictos con los calvinistas hacía peligroso levantar nuevas iglesias.

Finalmente, en el 1642, la Princesa Lobkowitz edificó un Santuario que se inauguró en 1644, el día de la fiesta del Santo Nombre de Jesús. Acudían devotos de todas partes y de toda condición. En 1655, el Conde Martinitz, Gran Marqués de Bohemia, regaló una preciosa corona de oro esmaltada con perlas y diamantes. El Reverendo José de Corte se la colocó al Niño Jesús en una solemne ceremonia de coronación.

Al Divino Niño le llamaban el "Pequeño Grande" y su reputación milagrosa se esparció por todas las naciones.  En innumerables colegios, parroquias, hogares, el Divino Niño entró a presidir y derramar sus bendiciones, sobre todo la gracia de la fe.

Surgieron las Letanías del Nombre de Jesús; la recitación de 5 padrenuestros, avemarías y glorias seguidas de la jaculatoria: "Sea bendito el Nombre del Señor ahora y por los siglos de los siglos." repetida 5 veces; la oración del Padre Cirilo; la recitación del Rosario del Niño Jesús; y la celebración de la fiesta de Su Santísimo Nombre, el 2º domingo después de la Epifanía.

Es significativo que Jesús quiera propagar la devoción a su infancia en un mundo en que los niños son abortados, abusados y la mayoría no recibe una educación ni ejemplo de vida cristiana.  Jesús, quién dijo "dejad que los niños se acerquen a mi", fue El mismo niño y quiere que seamos humildes y puros como niños para entrar en Su Reino. Al meditar sobre su niñez, Jesús nos bendecirá y suscitará en nosotros sus virtudes.

La devoción al Divino Niño siempre había sido practicada por los carmelitas. Santa Teresa de Jesús practicaba una devoción muy particular al Divino Niño. Igualmente lo hacía Santa Teresita, llamada la "pequeña flor de Jesús".



ORACIONES

Oración revelada por la Virgen al P. Cirilo

Oh, Niño Jesús, yo recurro a Ti y te ruego por la intercesión de tu Santa Madre, me asistas en esta necesidad (pídase el favor que se desea obtener), porque creo firmemente que tu Divinidad me puede socorrer.

Espero con toda confianza obtener tu santa gracia. Te amo con todo el corazón y con todas las fuerzas de mi alma. Me arrepiento sinceramente de todos mis pecados, y te suplico, oh buen Jesús, me des fuerzas para triunfar. Propongo no ofenderte y me ofrezco a ti, dispuesto a sufrir antes que hacerte sufrir.

De ahora en adelante, quiero servirte con toda fidelidad, y por tu amor ¡oh Divino Niño! amaré a mi prójimo como a mí mismo. Niño omnipotente, Señor Jesús, nuevamente te suplico me asistas en esta circunstancia (se manifiesta). Concédeme la gracia de poseerte eternamente con María y José y adorarte con los Ángeles en la Corte del Cielo. 
Amén.



Oración al Milagroso Niño de Praga

¡Oh Milagroso Niñito Jesús! Te suplicamos que mires nuestros corazones enfermos. Deja que tu Corazón de gran misericordia se apiade y nos de la gracia que te rogamos de rodillas.
(Aquí se presenta la intención).

Límpianos del dolor y de la desesperación, de las enfermedades y desgracias que nos agobian. Acuérdate de todos los méritos de tu santísima infancia, y oye nuestra súplica. Danos tu consolación y tu gracia para que eternamente te podamos adorar junto al Padre y al Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. ¡Amén!




VISITA

Divino niño Jesús de Praga, atraído por tus palabras de confianza y de tu mirada de paz, vengo a Ti para conversar de amigo a amigo. Sólo en Ti, Salvador mío, podré encontrar la paz que mi corazón ansía, y que en ninguna parte puedo encontrar. Perdona mis pecados, buen Jesús, sé que mucho te he ofendido, pero tú prometiste perdonar a quien acudiera a Ti con fe y con amor... Necesito tu gracia y tu fortaleza para seguir el camino del bien. Sé Tú el Maestro que me guie por este mundo de tinieblas y de confusión. El ejemplo de Tu infancia sea para mí norma y recuerdo en todas mis actividades y ocupaciones, y me haga merecedor de Tu promesa: "Cuanto más me honréis, más os favoreceré". Amén.



ACTO DE CONSAGRACIÓN

Amabilísimo Niño Jesús de Praga, aclamado por todos como milagroso por los innumerables y extraordinarios favores que concedéis a cuantos os invocan. Cautiva nuestra alma de tus divinos hechizos de niño, nunca te olvidará y se acoge hoy bajo tu manto de Rey para gozar de la paz que nos tienes prometida, y allí poder recibir tu bendición, que como de Dios, la hará crecer en santidad y virtudes. Por eso nos consagramos rendidamente a tu santo servicio; seremos devotos fervientes de Praga.

Hijos de tu amor, responderemos a tu predilección por nuestras almas, ofreciéndote desde ahora y para siempre cuanto somos, cuanto anhelamos; la vida de nuestros sentidos, las aspiraciones de nuestro corazón, los amores de nuestras almas que te pertenecen por derecho de filiación y deuda de conquista, al crearnos y redimirnos.

Niño Divino, Rey de Praga, Dios de la Infancia. Recibe nuestro ofrecimiento, hazlo eficaz con tu poder infinito para ser tuyos por siempre en la tierra y en el cielo. Así sea.


  

ORACIÓN POR UNA PERSONA ENFERMA

Oh querido y dulce Niño Jesús: he aquí un pobre enfermo que, movido por la más viva fe, profundamente invoca tu divina ayuda en favor de su enfermedad.
En Ti pongo toda mi confianza. Sé que tú todo lo puedes y que eres muy misericordioso, la misma misericordia infinita.

Grande pequeñito, por tu virtud divina, por el inmenso amor que tienes a los que sufren, a los afligidos, a todos los necesitados, escúchame, bendíceme, socórreme, consuélame. Amén. Tres Glorias.

                                      


                                               ORACIÓN PARA PEDIR LA SALUD

Oh Niño Jesús, dueño de la vida y de la muerte, aunque indigno y pecador, me postro ante Ti para implorar la salud de (se nombra a la persona para quien se pide la gracia), a quien tanto amo.

La persona que te encomiendo sufre mucho, afligida por dolores, y no puede encontrar otra salida más que en Tu Omnipotencia, en la que pone todas sus esperanzas.

Alivia, oh Médico Celestial, sus penas, líbrala de sus sufrimientos y dale perfecta salud, si esto es conforme al querer divino y al verdadero bien de su alma. Amén.



Novena de emergencia al Divino Niño de Praga

(Esta novena se reza cada hora por nueve horas consecutivas en el mismo día.)

Oh Jesús, que habéis dicho "Pedid y se os dará, buscad y hallareis, llamad y se os abrirá," por la intercesión de María Vuestra Santísima Madre, yo llamo, yo busco, yo os pido que me concedáis esta gracia. (Petición.)

Oh Jesús, que habéis dicho "Cualquier cosa que pidierais al Padre en Mi Nombre os la concederá" por intercesión de María, Vuestra Santísima. Madre, humildemente y urgentemente suplico a Vuestro Padre en Vuestro Nombre que me concedáis esta gracia. (Petición.)

Oh Jesús, que habéis dicho "Cielo y Tierra pasarán, pero mi palabra no pasará" por intercesión de María, Vuestra Santísima Madre, siento confianza que mi súplica será concedida. (Petición.)