miércoles, 16 de marzo de 2016

Vía Crucis basado en los textos del Diario de Santa Faustina






En en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo +. Amén

Oh Dios ven a salvarme. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Credo:

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra. 

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos,
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.

           
Oración:

Oh Señor misericordioso, mi Maestro, quiero fielmente seguirte, quiero imitarte en mi vida en modo siempre más perfecto. Por esto te pido de concederme a través la meditación de Tu pasión la gracia de comprender mejor los misterios de la vida espiritual.

María, Madre de Misericordia, siempre fiel a Cristo, condúceme por la vía de la pasión dolorosa de tu Hijo y pide para mí las gracias necesarias para que este Via Crucis sea fructuoso.




I Estacion: Jesús es condenado por el Sinedrín.

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.
           
« Los sumos sacerdotes y el Sinedrín entero buscando un falso testimonio cotra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraron, a pesar de que fueron presentados muchos falsos testigos» (Mt 26,59-60)
             
Jesús: no maravillarte si alguna vez vienes sospechada injustamente. Yo primero, por amor tuyo , he bebido aquel cáliz de sufrimientos injustos. Cuando estaba delante a Herodes he obtenido para ti la gracia de saberte enalzar sobre el desprecio humano y de seguir fielmente mis huellas

Santa Faustina: Somos sensibles a las palabras e intentamos responder rápido con sensibilidad, y no consideramos si es la voluntad de Dios que respondamos. El alma silenciosa es fuerte; ninguna adversidad le causa daño, si persevera en el silencio. El alma silenciosa es idónea a la más profunda unión con Dios.

Jesús misericordioso, ayúdame a saber aceptar todo juicio humano y nunca dejar que te condenen a muerte en la persona de mi prójimo.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




II Estación: Jesús toma la cruz en hombros

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.
           
«Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusierón en la cabeza, y le vistieron un manto púrpura, y acercándose a él, le decían: “Salve el rey de los judíos” (...) Salió entonces Jesús, llevando la corona de espinas y el manto púrpura. Díceles Pilato: “He aquí el hombre”. Al verlo los sumos sacerdotes y los guardias gritaron: “¡Crucifícalo, Crucifícalo!”» (Jn 19,1-9).

Jesús: No tengas miedo de los sufrimientos. Yo estoy contigo. Cuando más amas el sufrimiento, tanto más puro será tu amor hacia mí.

Santa Faustina: Jesús, Te agradezco por las pequeñas cruces cotidianas, por las contrariedades que encuentro en mis iniciativas, por el peso de la vida comunitaria, por la interpretación torcida de mis intenciones, por las humillaciones que provienen de los demás, por el comportamiento áspero hacia nosotros, por las sospechas injustas , por la salud enfermiza y por las fuerzas que disminuyen, por el repudio de mi voluntad, por la disminución del propio yo, por la falta de reconocimiento en todo, por los impedimentos puestos en todo proyecto.

Jesús misericordioso, enséñame a apreciar la fatiga de la vida, la enfermedad, todo sufrimiento y a llevar con amor la cruz de cada día.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




III Estación: Jesús cae por primera vez

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.                  

« Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, el Señor descargó sobre Él la culpa de todos nosotros (...) Él llevó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores » (Is 53.6-12).
             
Jesús: Las culpas involuntarias de las almas no impiden Mi amor (...), ni me son obstáculo en el unirme a ellas, en cambio las culpas unque las más pequeñas, pero voluntarias, obstaculizan mis gracias y no pueden colmar a tales almas de Mis dones.

Santa Faustina: Oh mi Jesús. Soy tan propensa al mal y esto me obliga a una vigilancia continua sobre mí, pero nada me desanima, tengo confianza en la gracia de Dios, que abunda donde está la más grande miseria.

Señor misericordioso, protégeme de todo, aunque de la más pequeña, pero voluntaria e consciente infidelidad.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




IV Estación: Jesús se encuentra con su Madre

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.

« Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel y como signo de contradicción, ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! » (Lc 2,34-35).
             

Jesús: Si bien todas las obras que surgen por Mi voluntad están expuestas a grandes sufrimientos, todavía considera si ha estado alguna de ellas expuesta a mayores obstáculos como la obra directamente mía, la obra de la redención. No te debes preocupar tanto por las contrariedades.

Santa Faustina: Vi la Santísima Virgen indeciblemente bella, que (...) se acercó a mí (...) me acercó a ella y me dijó estas palabras: « (...) Se valiente , no temas a los obstáculos que engañan, más bien considera atentamente la Pasión de Mi Hijo y en esto vencerás ».

María, Madre de Misericordia, estás siempre junto a mí, sobre todo en el sufrimiento, así como estabas en el via crucis de tu Hijo.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




V Estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.

« Cuando lo llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargarón la cruz para que la llevara detrás de Jesús » (Lc 23, 26).
             
Jesús: Permito (...) las contrariedades, para aumentar sus méritos. Doy la recompensa no por el resultado positivo, más bien por la paciencia y la fatiga soportadas por Mí.

Santa Faustina: Oh mi Jesús, Tu no das la recompensa por el éxito de la obra. Más por la voluntad sincera y por la fatiga sostenida; por esto estoy plenamente tranquila, aunque si todas mis iniciativas y mis esfuerzos vinieran anulados o no fueran núnca realizados. Si habré hecho todo aquello que está en mi poder, el resto no es asunto mío.

Jesús, mi Señor, que cada pensamiento, palabra, acción sean hechas exclusivamente por amor Tuyo. Purifica mis intenciones.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




VI Estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús.

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.

« No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciado y marginado, hombre doliente y enfermizo, como de taparse el rostro por no verle. Despreciable, un Don Nadie » (Is 53,2-3).
             
Jesús: Sabe que todo aquello que haces de bueno por cualquier alma lo acepto como si lo hubieras hecho a Mi mismo.

Santa Faustina: Un grande amor transforma las pequeñas cosas en grandes y solo el amor da el valor a nuestras acciones.

Oh Jesús, mi Maestro, has que mis ojos, mis manos, mi boca y mi corazón...sean misericordiosos. Transformame en misericordia.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




VII Estación: Jesús cae por segunda vez

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.
           

« Él ha cargado con nuestros dolores y nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado » (Is 53,4).
             
Jesús: La causa de tus caídas depende del hecho que cuentas mucho sobre ti misma y te apoyas muy poco en Mi. Sabe que sola no puedes hacer nada. Sin Mi ayuda particular, no eres nisiquiera capaz de recibir Mis gracias.

Santa Faustina: Jesús, no me dejes sola en el sufrimiento, Tu, Señor, sabes cuando soy débil, soy un abismo de miseria soy el mismo nada. Por esto ¿qué hay de extraño si me dejas sola y caigo?. Por esto oh Jesús, debes estar continuamente conmigo como una madre junto a un bebé débil, y aún más.

Que tu gracia me fortalezca, oh Señor, para que yo no caiga siempre en los mismos errores; y cuando llegue a caer, ayudame a levantarme y a cantar Tu misericordia.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.



VIII Estación: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén.

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.

« Lo seguía una gran multitud del pueblo y mujeres, que se dolían y se lamentaben por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloren por mí, más bien lloren por ustedes mismas y por sus hijos» (Lc 23,27-28).
             
Jesús: Oh, ¡cuanto me agrada la fe viva! Deseo que en el tiempo presente sea en ustedes más fe.

Santa Faustina: Ruego ardientemente al Señor que se digne de fortificar mi fe. Para que en la gris vida cotidiana no me regule según consideraciones humanas, sino según el Espíritu. Oh como todo atrae al hombre hacia la tierra, pero una fe viva mantiene el alma en una esfera más alta y asigna al amor propio el puesto que le corresponde, es decir, el último.

Señor misericordioso, Te agradezco por el santo bautismo y la gracia de la fe. De nuevo grito: ¡Señor creo en Ti, refuerza mi fe!

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




IX Estación: Jesús cae bajo la cruz por tercera vez

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.

« Fue orpimido y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero conducido al matadero, como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él ha abierto la boca (...) Quiso Yavé destrozarlo con padecimientos, y él ofreció su vida como sacrificio por el pecado. » (Is 53,7.10)
             
Jesús: Sabe que el obstáculo más grande a la santidad es el desánimo y la inquietud injustificada, que te quita la oportunidad de ejercitarte en la virtud. (...) Yo estoy siempre dispuesto a perdonarte. Cada vez que me lo pides, exaltas mi Misericordia.

Santa Faustina: Oh mi Jesús. No obstante tus gracias, siento y veo toda la miseria. Comienzo la jornada luchando y la termino luchando, apenas remuevo una dificultad, en su lugar surgen diez de superar, pero no me aflijo por esto, porque sé bien que este es el tiempo de la lucha no de la paz.
Señor misericordioso. Te ofrezco aquello que solo es mío, es decir, el pecado y la debilidad humana. Te suplico, que mi miseria desaperezca en Tu insondable misericordia.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




X Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.

«Los soldados (...) tomaron sus vestidos y los dividieron en cuatro partes: a cada soldado una parte. La túnica era sin costura, tejida de una sola pieza de arriba abajo. Por eso dijeron : “No la rompamos, echemosla a suertes a ver a quién le toca”. Para que se cumpliera la Escritura » (Jn 19,23-24).
             
Santa Faustina: Jesús se ha presentado de repente delante a mi sin vestidos, cubierto de llagas en todo el cuerpo, con los ojos inundados de sangre y de lágrimas, con el rostro estropeado, cubierto de escupitajos. De un golpe el Señor me ha dicho: “La esposa deben ser similar a su Esposo”. Comprendí estas palabras hasta el fondo. Aquí no hay posibilidad de duda alguna. Mi semejanza con Jesús debe verni a través del sufrimiento y la humildad.

Jesús silencioso y de corazón humilde, forma mi corazón según el tuyo.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.



XI Estación: Jesús es crucificado

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.      

« Los que pasaban por allí lo insultaban meneando la cabeza y diciendo: “¡Tu que destruyes el santuario y en tres días lo levantas, sálvate a ti mismo: si eres hijo de Dios baja de la cruz!” Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos, le decían: “¡Salvó a otros y a sí mismo no puede salvarse! (...) Ha puesto su confianza en Dios, que le salve ahora si es que en verdad le quiere” » (Mt 27,39-43).
             
Jesús: Mi discipula, ten un grande amor por aquellos que te hacen sufrir, has el bien a quellos que te odian.

Santa Faustina: Oh mi Jesús, Tu sabes cuanta fatiga se hace para tratar sinceramente y con simplicidad con aquellos de los cuales la naturaleza huye, o bien con aquellos que conscientemente o inconscintemente nos han hecho sufrir. Humanamente es imposible. En aquellos momentos más que en otras circunstancias, busco descubrir a Jesús en aquella persona y por amor a Jesús hago todo por aquella persona.

Oh Amor purísimo, reina totalemente en mi corazón y hazme amar aquello que supera la medida humana.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




XII Estación: Jesús muere en la cruz

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.

«Era ya cerca el medio día cuando el sol se eclipsó y fue oscuridad sobre toda la tierra hasta las tres de la tarde (...) Y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: “Padre, en tus manos pongo mi espíritu”. Y dicho esto expiró (Lc 23,44,46). Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua  » (Jn 19,33-40).
             
Jesús: Todo esto por la salvación de las almas. Reflexiona, hija Mia, sobre quello que tu haces por su salvación.

Santa Faustina: Ví a Jesús clavado en la cruz. Después que Jesús quedó colgado por un tiempo ví toda una fila de almas crucificadas como Jesús. Y ví una tercera fila de almas y una segunda fila de almas. La segunda fila no estaba clavada sobre la cruz, pero aquellas almas tenían fuertemente la cruz en mano. La tercera fila de almas en cambio, no estaba crucificada ni tenía la cruz en mano, aquellas almas arrastraban la cruz detrás de sí y estaban insatisfechas. Jesús me dijo: “Ves aquellas almas, que son similares a Mí en el sufrimiento y en el desprecio: las mismas serán similares a Mí también en la gloria. Aquellas que me asemejan menos en el sufrimiento y en el desprecio, las mismas me asemejarán menos también en la gloria.

Jesús mi Salvador, escóndeme en la profundidad de tu Corazón, porque fortalecida de Tu gracia, pueda ser similar a Tí en el amor de la Cruz y pueda participar de Tu gloria.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.




XIII Estación: Jesús es puesto de la cruz

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.

«Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: “Ciertamente este hombre era justo.” Y toda la muchedumbre que había acudido a aquél espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvió dándose golpes de pecho. Todos los conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo estas cosas » (Lc 23,47-49).
             
Jesús: El alma que me es más querdida es aquella que cree firmemente en Mi bondad y tiene plena confianza en Mi: le recambio Mi confianza y le doy todo aquello que pide.

Santa Faustina: Recorro a Tu misericordia, oh Dios benigno, a Tí que eres el solo bueno. Aunque mi miseria sea grande y numerosas mis culpas, confío en tu misericordia porque eres el Dios de la misericordia y de siglos no se ha jamás escuchado, ni la tierra ni el cielo recuerdan, que un alma confiada en Tu misericordia, quede descepcionada.

Jesús Misericordioso, multiplica en mí cada día la confianza en Tu misericordia, porque donde sea yo dé testimonio de tu ilimitada bondad y amor.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.



XIV Estación: Jesús es puesto en el sepulcro

Te adoramos y te bendecimos. Porque con Tu Santa Cruz redimiste el mundo.
                       
« Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, como acostumbran hacer los judíos para la sepultura. En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un huerto y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los Judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús» (Jn 19,38-42).
             
Jesús: Ahora no estás en la patria, por esto ve fortalecida de Mi gracia a combatir por Mi reino en las almas humanas, combate como hija del Rey y recuerda que los días del exilio pasarán rápido y con ellos la posibilidad de conseguir méritos para el cielo. De ti (...) me espero un gran número de almas que glorificarán Mi misericordia por toda la eternidad.

Santa Faustina: Cada alma que me has confiado, oh Jesús, buscaré de ayudarla con la oración y con el sacrificio, para que Tu gracia pueda obrar en ella. Oh gran enamorado de las almas, oh mi Jesús, Te agradezco por la gran confianza, porque Te has dignado de confiar estas almas a nuestra atención.
Has, oh Señor misericordioso, que ninguna de las almas que me has confiado perezca.

Padre nuestro...Ave María....Gloria...
Ten piedad de nosotros Señor. Ten piedad de nosotros.
Santa Madre, has que las llagas del Señor sean impresas en mi corazón.


Oración después del Via Crucis

Oh mi Jesús, mi única esperanza, Te agradezco por este gran libro, que has abierto delante a los ojos de mi alma. El grande libro de Tu Pasión afrontada por amor a mi. De este libro he aprendido como amar a Dios y a las almas. En ellos se encierran (...) inagotables tesoros. ¡Oh Jesús como son pocas las almas que Te comprenden en tu martirio de amor! (...) ¡Feliz el alma que ha comprendido el amor del Corazón de Jesús!