miércoles, 10 de febrero de 2016

Rosario de liberación



En tus brazos amorosos Madre Inmaculada confiamos los frutos espirituales de este Rosario de la Liberación.

“Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres” (Juan 8,36).

El mundo de hoy que con frecuencia es invadido por sectas satánicas, o corrientes orientales y superstición a donde acuden hasta por curiosidad mucha gente, deja considerables daños de carácter obsesivo y de opresión del maligno, la razón es porque estas prácticas son abominables a los ojos de Dios como dice el texto sagrado: 

 “Cuando hayas entrado en la tierra de Yahvé, tu Dios te da, no imites las malas acciones de aquellos pueblos. Que no haya en medio de ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego; que no haya adivinos, ni nadie que consulte los astros, ni hechiceros, que no se halle nadie que practique encantamientos o consulte espíritus; que no se halle ningún adivino o quien pregunte a los muertos. Porque Yahvé aborrece a los que hacen estas cosas y precisamente por esa razón los expulsó de tí” (Dt. 18,9-12).

Hoy con mucha alegría queremos compartir contigo, con la certeza de que encontrarás liberación a tus problemas, obsesiones y opresiones, una experiencia poderosa que el Señor está realizando en nuestro medio a través del Rosario de la Liberación.

(El vocablo rosario se emplea aquٕí es con el sentido de tercio de rosario) Este Rosario se basa en la Palabra de Dios y debe rezarse con fe para glorificar el nombre poderoso de Jesucristo nuestro Señor y pedirle la cura, la salvación y la liberación.

Podemos rezar el Rosario de la Liberación intercediendo por aquellos que el Señor coloque en nuestro corazón.
 
Debemos por lo tanto, rezarlo por nosotros mismos, para que seamos purificados en la Sangre de Jesús, a través de la oración ¡Jesús, ten piedad de mí! Solamente así seremos canales abiertos a la gracia de Dios.
El Rosario de la Liberación debe rezarse por una intención cada vez que se reza: conversión, matrimonio, familia, salud, trabajo, parientes, amigos, enemigos (que no deben existir), etc. 

Cada intención debe corresponder a una tercera parte del Rosario. Cuando se reza con el corazón y con la fe en el poder liberador y curador de la Palabra de Dios y del nombre de Jesús, la intercesión toca el corazón de nuestro Dios porque se realiza en el nombre de Jesús y de acuerdo a la Palabra de Dios, y su efecto se hace sentir rápida y poderosamente.





+ En el Nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén


Credo:

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica
la comunión de los santos, el perdón de los pecados,
la Resurrección de la carne y la vida eterna. Amén
.

 1 Padre Nuestro:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

1 Ave María:

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo
bendita eres entre todas la mujeres
y bendito el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios
ruega por nosotros
los pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Si por ejemplo, oro por mí mismo, diré (en cada cuenta del Padre Nuestro): Si Jesús me libera, seré verdaderamente libre. Si oro por mi familia, diré: Si Jesús libera a mi familia, mi familia será verdaderamente libre. ¡Se está proclamando la Palabra de Dios!

En las cuentas del Padre Nuestro dirás:
“Si el Hijo del Hombre libera a (decir nombre), esta (o yo) es verdaderamente liberado.
(Jn. 8-36)

En cada cuenta de las Avemarías, oramos:

¡ Jesús, ten piedad de…¡ (decir el nombre)
¡ Jesús, sáname! ( decir el nombre)
¡ Jesús, sálvame! ( decir el nombre)
¡ Jesús, libérame! ( decir el nombre)

Terminar con  La Salve:

 Dios te Salve Reina y madre Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Después de rezar el Rosario de la Liberación completo, agradece a Jesús por las Bendiciones que Él está derramando sobre ti, y sobre aquellos que estas intercediendo.
Alabado Seas siempre Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo.

NOTA: El rezo de cada rosario de la liberación te llevará no más de 10 minutos, al terminar de rezar este Rosario de la Liberación, habrás invocado el nombre de Jesús 205 veces. El rezo de este rosario no impide que continúes con la devoción del rosario mariano. Por último se te recomienda que siempre que vayas a rezar por cualequier persona deberás rezar primero un rosario de la liberación por tí mismo.