sábado, 24 de enero de 2015

Memorándum de Dios



Hoy, estaré manejando todos tus problemas. Por favor recuerda que Yo sí puedo resolvértelos.


Si te enfrentas a una situación que no puedes manejar, no in­tentes resolverla. Te pido ama­blemente que la coloques en la bandeja "Cosas que solo Dios puede hacer".

Me encargaré de tu asunto en Mi tiempo, no en el tuyo. Una vez que hayas depositado tu pro­blema en dicha bandeja no te aferres más a él o pretendas re­tirarlo de allí. El aferrarte o reti­rar tu problema, sólo hará que se retrase la solución del mismo.

Si fuese una situación que tú consideres puedes manejar por ti mismo, te pido, no obstante, que por favor lo consultes con­migo en oración para que pue­das asegurarte de que tomarás la decisión adecuada. Debido a que yo no duermo nunca ni me adormezco jamás, no hay razón por la cual tengas que perder tu sueño en la madrugada a causa de las preocupaciones. Descan­sa en Mí.

Si deseas contactarme, estoy a la distancia de una oración. Además considera lo siguiente: sé feliz con lo que tienes.

Si encuentras difícil el dormir por las noches, recuerda a las familias desamparadas que no tienen un lecho dónde dormir.

Si te encuentras atorado en el tráfico, no desesperes. Hay gente en este mundo para quie­nes tan sólo manejar es un privi­legio.

¿Has tenido un mal día en el trabajo? Piensa en aquellos que están por años sin poder conse­guir uno.

¿Estás descorazonado por una relación sentimental deterio­rada? Piensa en aquellos que no saben lo que es amar y que ja­más han sido amados.

¿Te entristeces porque se ter­mina el fin de semana? Piensa en la mujer con vestidos raídos que trabaja 12 horas al día lavando ropa ajena, a fin de alimentar a sus hijos.

¿Se dañó tu vehículo en me­dio de la carretera y lejos de toda ayuda? Piensa en los parapléjicos que con el mayor gusto tomarían tu lugar por caminar esa distancia.

¿Has notado que te aparecen nuevas canas? Piensa en los enfermos de cáncer bajo quimioterapia, que desearían tener tu cabello.

Has llegado a los 40 y te has enfrentado a una terrible pérdi­da y te preguntas: ¿Cuál es el propósito de esta prueba? Sé agradecido. Existieron muchos que no vivieron hasta esa edad para averiguarlo.

¿Te encuentras en un momen­to de la vida con que eres objeto de la amargura, ignorancia, pequeñez o envidia de la gente?

Recuerda, las cosas podrían sor peores ¡Tú podrías ser uno de ellos!