miércoles, 4 de marzo de 2015

Súplicas a Jesús Sacramentado por el Clero





A nuestro Santísimo Padre,
            Envuélvelo en tu gracia, Señor.
A los Cardenales y Delegados,
            Envíales tu luz, Señor.
A los Sacerdotes Párrocos,
            Dales acierto, Señor.
A los Vicarios y Colaboradores,
            Guíalos, Señor.
A los Sacerdotes Misioneros,
            Protégelos, Señor.
A los Sacerdotes predicadores,
            Ilumínalos, Señor.
A los Sacerdotes Directores de almas,
            Instrúyelos, Señor.
A los Sacerdotes Religiosos,
            Hazlos perfectos, Señor.
A los Sacerdotes de Seminarios,
            Dales tu ciencia, Señor.
A los Sacerdotes en peligro,
            Líbralos, Señor.
A los Sacerdotes tentados,
            Dales el triunfo, Señor.
A los Sacerdotes en pecado,
            Dales tu gracia, Señor.
A los Sacerdotes celosos,
            Ayúdales, Señor.
A los Sacerdotes pobres,
            Socórrelos, Señor.
A los Sacerdotes débiles,
            Fortalécelos, Señor.
A los Sacerdotes turbados,
            Dales la paz, Señor.
A los Sacerdotes aislados,
            Acompáñalos, Señor.
A los Sacerdotes atados a las cosas de la tierra,
            Rompe sus cadenas, Señor.
A los Sacerdotes enfermos,
            Sánalos, Señor.
A los Sacerdotes ancianos,
            Sostenlos, Señor.
A los Sacerdotes difuntos,
            Dales la gloria, Señor.
De toda la Iglesia militante y purgante,
            Apiádate, Señor.

Oración

¡Oh Jesús, Sacerdote eterno! Guarda a tus Sacerdotes bajo la protección de tu Sagrado Corazón, donde nada pueda mancillarlos; guarda inmaculadas sus manos ungidas que tocan cada día tu Sagrado Cuerpo; guarda inmaculados sus labios diariamente teñidos con tu preciosa Sangre; guarda puros y despejados de todo afecto terrenal sus corazones, que Tú has sellado con la sublime marca del sacerdocio.

Que tu santo amor los rodee y los preserve del contagio del mundo. Bendice sus tareas apostólicas con abundantes frutos y haz que las almas confiadas a su celo y dirección sean su alegría en la tierra, y su hermosa e inmarcesible corona en el cielo. Amén.

(Recítese ante el Santísimo expuesto o ante el Sagrario, para que el Señor dé a su Iglesia abundantes Sacerdotes Santos).