miércoles, 28 de enero de 2015

Oración personal a la Preciosa Sangre de Cristo



Señor, Jesús, hoy quiero que selles mi vida personal con todas mis pertenencias. Sello mi salvación con tu Preciosa Sangre, sello mis sentimientos, para que todos mis afectos sean cubiertos. Sello con tu sangre mis inquietudes para estar seguro de alcanzar la respuesta a mis necesidades. Sello mi corazón para que no entre ningún espíritu de rencor, amargura, tristeza o miedo.

Yo sello con tu Sangre mi voluntad para que esté presta siempre a hacer el bien, sello mi mente para que entren solo pensamientos que me permitan alcanzar el gozo, la paz y así cambiar mi manera de vivir. Sello con tu Sangre, Señor, mi cuerpo para que reciba la salud, sea protegido del pecado y de las enfermedades, adulterios y accidentes.

Sello mi pasado para que toda herida que aún me haga daño sea sanada con tu Sangre bendita. Sello mi presente para que todas mis actividades sean cubiertas con tu Sangre protectora. Sello mi futuro para que mis planes, proyectos sean preservados de todo ataque y toda influencia del maligno. Sello mi familia, mis seres queridos, mis amistades... para que sean protegidos.

Sello mi economía, para que se derrame abundantemente tu Providencia en mi vida. Sello mis deudas para que el devorador huya y desaparezcan. Invoco tu Sangre Preciosa sobre mi boca y sello mis palabras para que sean sólo bendición.

Tu Sangre Preciosa me haga invisible cuando se nos acerque el enemigo nos permita reconocerlo y vencerlo por la invocación de tu Nombre. Sello todo mi ser y me coloco bajo tu protección para que me libres de toda acechanza del mal. Con el poder de la Sangre de Jesucristo rompo y destruyo toda potestad de interferencia, la interacción del maligno y prohíbo toda comunicación entre espíritus.

Pido Jesús, que envíes a tu Santísima Madre del Perpetuo Socorro, para que se haga presente en mi hogar y en mi trabajo y me acompañe con San Miguel Arcángel, y sus nueve coros angélicos, San Gabriel y San Rafael. Gracias Señor porque Tu eres el guardián que nunca duermes. Gracias Señor, por tu Sangre Preciosa, porque gracias a ella somos preservados de todo mal. Tu Sangre nos hace invisibles, bendito y alabado seas por siempre Señor.

Amén.